jueves, 20 de diciembre de 2012

Apostarlo Todo





De que vale la vida sino lo apuestas todo
De que vale el amor si no le entregas el poder de matarte
De que vale la muerte sino salva tu vida

Apostarlo todo…
Como esa mujer que camina sensual y segura seduciendo al universo
Como ese hombre que se queda sentado en una plaza cualquiera sintiendo el viento
Como aquel que cree en sus propios sueños y es capaz de morir en el intento
Como el enfermo que herido de muerte quiebra su dolor y camina la vida
Pues de que vale la muerte si no apuestas tu vida

Apostarlo todo es creer en el hombre
Es creer en uno mismo
Es no creer en el destino
Es creer en el fruto de tus manos
En el fruto de tu sangre

Quiero sentir en mi pecho el honor de ser humano
El poder de mi sangre forjando mi camino
Potenciar mi triunfo con el miedo al fracaso
Disfrutar la briza de la incertidumbre en cada paso

Quiero ser libre aún de quien más amo
Aunque llegue solo, pero sabiendo que lo he logrado
Y dejar tallados mis sueños en el umbral de mi muerte
Sabiendo que fui yo quien escribió mi suerte

sábado, 24 de noviembre de 2012

El Sabor De La Ensalada



Aprendí alguna vez que la verdad se esconde a simple vista...

Hace tiempo descubrí de manera fortuita que ningún condimento supera en sabor a la ensalada al natural, el delicado y fresco sabor de las verduras matiza de manera increíble el paladar dejando fuera de competencia el más refinado aceite o el más elaborado condimento.

Lo que ahora me resulta imperdonable es que no haya asimilado la lección que esto implica.

Desde hace un tiempo estoy buscándome inútilmente en distintos espejos, imágenes nítidas trataban de seducir mi verdad, como propuestas decentes con color de pasado que no me convencían.

Y la verdad, simple como toda verdad, estaba en la ensalada.

Hoy el silencio de mi alma llega a mi mente, esa paz serena que hace demasiado tiempo que no sentía.

Lejos está el denso ruido de la rutina de ayer, lejos la preocupación por lo que vendrá, e inundando mi realidad los sabores crudos que matizan lo que soy.


miércoles, 22 de febrero de 2012

Ocho treinta y tres, Am


Accidente, tragedia, incidente…, la actualidad busca la palabra que cuadre con una escena que no entiende, las ambulancias gritan delatando la herida que se abre en pleno centro porteño, cientos de transeúntes caminan noqueados, perdidos, cientos de heridos sufren en silencio tratando de negar que eso les esté pasando, decenas de madres, de hermanos, de hijos, de primos, buscan a quienes ya no volverán a ver con vida. Los policías corren asistiendo al dolor, al igual que los bomberos, médicos, y un puñado de héroes anónimos que puede reaccionar eficazmente cuando es necesario. Los políticos también corren, saben que toda tragedia tiene un costo social, y nadie quiere pagarlo.

El resto mira atónito las imágenes, la palabra clave sigue sin aparecer, digamos incidente, aconseja un asesor al político de turno.

Todo parece estar a la vista de todos, a poco del accidente podemos ver el video por You Tube, los números avanzan, los heridos suman casi 700, los muertos casi 50, un país se conmueve, un mundo mira lejano la tragedia.

Un decreto presidencial suspende los carnavales por 48 hs, y decreta luto, con bandera a media hasta. El periodismo busca culpables, como siempre en estas ocasiones se busca culpables, pero nadie sabe porque, culpables…

En mí llega un raro silencio, escucho el dolor de una madre que busca a su hijo, y no quiero saber quien es el culpable, tal vez porque intuyo que todos lo somos, pero como asumir lo que con tanto empeño negamos, 200 personas por vagón, mierda, doscientas personas por vagón, pero no hay culpables de eso, mas intereses que heridos que llevan a que no se invierta en mantener o mejorar los trenes, ni la vida, la ignorancia de todo un pueblo que solo sufre, soporta y sigue, luego se levantaran madres con odio a los supuestos responsables, los periodistas opositores solo hablaran de los políticos de turno, y la ley castigara a algún chivo expiatorio y lo señalara inquisidoramente, para que los más dolidos lo apedreen.

La palabra que no aparecerá es “Cultura”, y cultura es el grado en que se respeta al otro, mientras no se entienda que esta es la falencia, seguirán los “incidentes”, y se repetirán las palabras, “era evitable…”, “no se invierte…”, y toda la mierda con olor a plegaria que surge de la ignorancia de un pueblo que olvido su cultura.

Y de esto hablare en oro momento, tal vez hoy estoy demasiado enojado para ser poético.

Dos días de luto no pararan este carnaval, no me enoja tanto las muertes que pasaron.
Me enoja las muertes que vendrán….

lunes, 26 de diciembre de 2011

Deseos


Hace tiempo cuando de niño abandone el universo de la observación plena para encerrarme en el pequeño mundo de las creencias, pensaba que con solo desear algo con fuerza por solo saber que es bueno se cumpliría.
Muchas navidades deseé y pedí con plena convicción que nadie estuviera solo, que ningún niño se sintiera abandonado por no recibir un juguete o que no faltara el pan en ninguna mesa en cualquier parte del mundo.

Pronto supe que no era atan fácil.

El poder de mi adolescencia me llevo a creer que si regaba mis sueños con la fuerza de la esperanza pronto florecerían. Pero tampoco funciono.

Cuando en mi adultez descubrí el poder de ser hombre y creí en mí, en el poder de la convicción y la perseverancia de un alma, descubrí que podía volver a soñar.

En la confianza que hoy tengo en la humanidad deseo y les deseo felicidades para estas fiestas, sabiendo que todo es posible.
Ya no por el designio postergado de dios trabado en la burocracia de la fe, sino por la convicción de hombres y mujeres simples dispuestos a materializar sus sueños.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La historia más oscura dentro de la historia


Una larga historia dentro de la historia de los pueblos marca la identidad pobre y mediocre de la humanidad, la historia de la esclavitud es tan remota que es difícil establecer su origen.
Ni las religiones más importantes, ni los filósofos más elevados, ni los profetas que definieron la moral y los dioses, dieron su tiempo para abolir la esclavitud, fueron los propios esclavos que tras años de lucha desigual, de muertes tan injustas como su cautiverio lograron alcanzar la luz de la libertad, luz que muchas comunidades aún les falta afianzar.

Es difícil entender este fenómeno, como podría un hombre tratar a otro como un animal doméstico sin que se perturbe su conciencia?, darle órdenes como a un perro, darle de comer y hacerlo dormir con menos dignidad que un animal. Y aunque pudiéramos entender a un hombre o una mujer, como entender a pueblos enteros, los que se encontraban en la sima de la cultura.
De hecho la historia de la esclavitud me sirve en lo personal para entender la historia de la cultura, pues a mi criterio empezaron juntas, y sueño a veces con que también terminen tan hermanadas como empezaron.

Las respuestas que justifiquen este fenómeno social pueden ser muchas, pero la que más me satisface es que los propietarios de esclavos no los veían como hombres o como pares, tal vez el color distinto de la piel, la falta de vocabulario acorde al estúpido concepto de civilización marque en sus pobres mentes una diferencia que los aleje de su humanidad.

Tras las luchas, tras la sangre derramada en reclamo de lo justo, la cultura manifiesta en tono de discurso que la esclavitud ha terminado, ocultando nuevamente a su hermana entre sus pliegues.

Pero no es así, la oscuridad no ha terminado, solo es más macabra y tenebrosa, y como lo hiso en su momento vuelve a nutrir el sadismo y la perversión, que necesita alimentarse de almas inocentes para mantener su podredumbre.
La trata de blancas supera en crueldad y bajeza todo lo conocido en la historia del comercio de almas, niñas y niños son robados, privados del calor de la mirada materna, de la simpleza perfecta de un juego de niños, del amor, la ternura y todo aquello que nutre un ser para ser feliz, miles de adolescentes son raptados y privados de todo futuro que concibamos como tal, privados de su vida, de su dignidad, de su esperanza. A cambio sus cuerpos están condenados a la violación, sus mentes condenadas a la mutilación, sus personalidades serán despezadas.
Están destinados a sufrir vejaciones de cuerpo y espíritu hasta que la muerte se apiade de sus desdichadas vidas, ellos están olvidados de dioses y también de la mayoría de nosotros. Pero no te engañes están muy cerca nuestro, en nuestro barrio, cerca de nuestro trabajo, en nuestro entorno.

Te pregunto ahora, quien sos, que sos, sos parte de la complicidad de la muerte, de la tortura, de la mentira?
El silencio es complicidad, también es cobardía, pero no sirve, cuando el dolor te alcance será tarde, allí encontraras tu valor, pero no te alcanzará para sanar tu alma.

Tal vez todavía estés a tiempo.

Si ves o sabes algo de este macabro comercio de inocentes utiliza las asociaciones que se dedican a combatir este flagelo, sé inteligente, no lo denuncies directamente pues eres demasiado vulnerable, pero denuncia y veras que eres digno de mirar a un niño a los ojos, y de sentarte en paz sabiendo que hiciste lo correcto. Tal vez sin saberlo estas salvando a tu hijo o a tu hija, al niño que no te arrancaran de tu alma.

Y tal vez, te estés salvando a ti mismo.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Credo Personal


No creo en el tiempo, tampoco en la distancia.
No creo en la verdad tampoco sinceridad
No creo en la libertad, aunque me suela sentir libre
No creo en la honestidad, aunque sé que los ojos no mienten
No creo en los triunfos, tampoco en los fracasos

No creo en la independencia, tampoco en las propiedades
No creo que el hombre sea la mayor inteligencia
Tampoco creo en dioses y menos en demonios
No creo en la individualidad, menos en la identidad
No creo en lo sobrenatural, pues nada hay más allá de la naturaleza
No creo en la muerte, tampoco en el olvido

No creo en el amor sin odio, ni en el odio sin amor

Creo en el destino, y también en los que hacen su camino
Creo en la vida aun cuando habita en el silencio de lo inerte

Creo en el hombre, en su bajeza digna del infierno más temido
En su grandeza, digna de la jerarquía que solo él puede alcanzar

Creo en el hombre y su gran capacidad de creación
Creo en la belleza como máxima manifestación de la naturaleza
Creo en el arte y su majestuoso poder
Creo en la nobleza de lo simple
Creo en el orgullo de la vida
Creo en la totalidad de cada pulso, de cada latido

Creo en la esperanza, cuando habita en los ojos de un amor perdido
Creo en mis pasos cuando ya no hay razón para avanzar
Creo en mis manos cuando se aferran a mi sangre
Creo en el poder de mi corazón cuando late al ritmo del todo

Creo en la plenitud de dos almas danzando
Creo en ti, aunque tú no creas en lo que eres.

sábado, 23 de julio de 2011

La Princesa (un cuento real)



La joven volvía de estudiar con sus amigas, estaba esplendida, el sol elevaba los reflejos de su cabello he iluminaba sus hermosas piernas ya delineadas debajo de la falda, era hermosa, no la más hermosa, pero si una de las más hermosas.

Una amiga le comenta que podía ser más hermosa aún, podía ser la princesa que a todos fascinaría, es re fácil le comento la niña, solo tienes que seguir los consejos de Ana y Mía, pues en realidad son hermanas.

La joven comenzó un camino que la llevo a parecerse cada vez más a la princesa de sus sueños, cada día se sentía más cerca y se veía más lejos de esa muñeca que aún gobernaba la cabecera de su cama.

Ana y Mía se convirtieron en su guía, y ella en su devota seguidora, la joven paso por grandes desafíos, su familia por ejemplo, ellos no la entendían le pedían que coma, martirizaban su cerebro cada vez más confuso obligándola a hacer lo que no quería, incluso su novio la obligaba a comer cuando ni siquiera tenía hambre, en estos casos es cuando solo Mía podía asistirla, pero aun así no era fácil, pues su familia la vigilaba siempre.

La joven quedo sola, pero sus guías también la asistirían en esto, pues la acercaron a una comunidad cada vez más grande de seguidoras de Ana y Mía, ellas si la comprendían, ellas si la acompañaban, la joven ya no estaba sola.

Cuál será el peso de la perfección?, solo esa pregunta manejaba sus metas, no fue suficiente con 55, tampoco los 50, creí que los 45 era mi última meta, serán los 40?, era ese el número de la Princesa perfecta. Odiaba los espejos, ellos engañaban, deformaban las imágenes, atormentaban los sentidos.

Una tarde la joven dormitaba en el banco de un plaza, estaba muy débil, cuanto hace que ayunaba?, tres días o cuatro?, ya no lo recordaba, pero dormir estaría bien, dormir también adelgaza.

Entre sueños escucho una sirena y ruidos metálicos, una voz de hombre ordenaba colocar una sonda, se escuchó el llanto de una mujer, parecía el de su madre. Luego sintió una gran y profunda paz, por primera vez en mucho tiempo se sintió bien, ante sus ojos se veía un artefacto de luz, sin saber cómo giro y vio una cama de hospital, en ella había una joven, le costó saber su edad, los ojos le resultaron conocidos, “es una pesadilla” se dijo, en la cama se veía un esqueleto apenas recubierto de piel, una imagen que la aterrorizo, alrededor de la cama enfermeras trataban de reanimarla sin éxito.

La joven gritaba pero nadie la oía, “Ana!! Mía!!, no me abandonen yo les pertenezco!!”

Desde el pié de la cama una voz le contesta, “lo sé”. La joven alcanza a ver una figura oscura que sonríe de manera sarcástica, y tras saludar con una reverencia sutil desaparece.

La joven queda espantada, pensó que ellas serian distintas, una fuerza muy potente la jaló hacia arriba y una luz la envolvió, sintió que entraba a un lugar, sintió que un ser muy luminoso le permitía la entrada, ella en pensamiento le pregunta: “termino?” una cálida voz le responde: “si”, “quien era la figura oscura?”, “solo oscuridad”, “porque me guió hasta la muerte?”, “ella se queda con lo que tu pierdes”, “yo nunca tuve nada nunca tuve algo que perder…”, tras un breve silencio la voz le responde con tono amoroso: “te equivocas pequeña, se quedó con tus sueños, con mil caricias de amor que no tocaron tus mejillas, con miradas de orgullo de aquellos que aún te aman, con la sonrisa perfecta de los hijos que ya no tendrás, con los frutos de la tierra que no sembraste, se quedó con tu vida, y eso pequeña es quedarse con mucho”.

En su mente comenzaron a venir recuerdos, de su niñez y adolescencia, y una gran angustia inundó su pecho, no por ella, ni por lo que perdió, sino por sus amigas, si pudiera avisarles. Pero ya era tarde…
 

Ser.