domingo, 13 de noviembre de 2011

Credo Personal


No creo en el tiempo, tampoco en la distancia.
No creo en la verdad tampoco sinceridad
No creo en la libertad, aunque me suela sentir libre
No creo en la honestidad, aunque sé que los ojos no mienten
No creo en los triunfos, tampoco en los fracasos

No creo en la independencia, tampoco en las propiedades
No creo que el hombre sea la mayor inteligencia
Tampoco creo en dioses y menos en demonios
No creo en la individualidad, menos en la identidad
No creo en lo sobrenatural, pues nada hay más allá de la naturaleza
No creo en la muerte, tampoco en el olvido

No creo en el amor sin odio, ni en el odio sin amor

Creo en el destino, y también en los que hacen su camino
Creo en la vida aun cuando habita en el silencio de lo inerte

Creo en el hombre, en su bajeza digna del infierno más temido
En su grandeza, digna de la jerarquía que solo él puede alcanzar

Creo en el hombre y su gran capacidad de creación
Creo en la belleza como máxima manifestación de la naturaleza
Creo en el arte y su majestuoso poder
Creo en la nobleza de lo simple
Creo en el orgullo de la vida
Creo en la totalidad de cada pulso, de cada latido

Creo en la esperanza, cuando habita en los ojos de un amor perdido
Creo en mis pasos cuando ya no hay razón para avanzar
Creo en mis manos cuando se aferran a mi sangre
Creo en el poder de mi corazón cuando late al ritmo del todo

Creo en la plenitud de dos almas danzando
Creo en ti, aunque tú no creas en lo que eres.

sábado, 23 de julio de 2011

La Princesa (un cuento real)



La joven volvía de estudiar con sus amigas, estaba esplendida, el sol elevaba los reflejos de su cabello he iluminaba sus hermosas piernas ya delineadas debajo de la falda, era hermosa, no la más hermosa, pero si una de las más hermosas.

Una amiga le comenta que podía ser más hermosa aún, podía ser la princesa que a todos fascinaría, es re fácil le comento la niña, solo tienes que seguir los consejos de Ana y Mía, pues en realidad son hermanas.

La joven comenzó un camino que la llevo a parecerse cada vez más a la princesa de sus sueños, cada día se sentía más cerca y se veía más lejos de esa muñeca que aún gobernaba la cabecera de su cama.

Ana y Mía se convirtieron en su guía, y ella en su devota seguidora, la joven paso por grandes desafíos, su familia por ejemplo, ellos no la entendían le pedían que coma, martirizaban su cerebro cada vez más confuso obligándola a hacer lo que no quería, incluso su novio la obligaba a comer cuando ni siquiera tenía hambre, en estos casos es cuando solo Mía podía asistirla, pero aun así no era fácil, pues su familia la vigilaba siempre.

La joven quedo sola, pero sus guías también la asistirían en esto, pues la acercaron a una comunidad cada vez más grande de seguidoras de Ana y Mía, ellas si la comprendían, ellas si la acompañaban, la joven ya no estaba sola.

Cuál será el peso de la perfección?, solo esa pregunta manejaba sus metas, no fue suficiente con 55, tampoco los 50, creí que los 45 era mi última meta, serán los 40?, era ese el número de la Princesa perfecta. Odiaba los espejos, ellos engañaban, deformaban las imágenes, atormentaban los sentidos.

Una tarde la joven dormitaba en el banco de un plaza, estaba muy débil, cuanto hace que ayunaba?, tres días o cuatro?, ya no lo recordaba, pero dormir estaría bien, dormir también adelgaza.

Entre sueños escucho una sirena y ruidos metálicos, una voz de hombre ordenaba colocar una sonda, se escuchó el llanto de una mujer, parecía el de su madre. Luego sintió una gran y profunda paz, por primera vez en mucho tiempo se sintió bien, ante sus ojos se veía un artefacto de luz, sin saber cómo giro y vio una cama de hospital, en ella había una joven, le costó saber su edad, los ojos le resultaron conocidos, “es una pesadilla” se dijo, en la cama se veía un esqueleto apenas recubierto de piel, una imagen que la aterrorizo, alrededor de la cama enfermeras trataban de reanimarla sin éxito.

La joven gritaba pero nadie la oía, “Ana!! Mía!!, no me abandonen yo les pertenezco!!”

Desde el pié de la cama una voz le contesta, “lo sé”. La joven alcanza a ver una figura oscura que sonríe de manera sarcástica, y tras saludar con una reverencia sutil desaparece.

La joven queda espantada, pensó que ellas serian distintas, una fuerza muy potente la jaló hacia arriba y una luz la envolvió, sintió que entraba a un lugar, sintió que un ser muy luminoso le permitía la entrada, ella en pensamiento le pregunta: “termino?” una cálida voz le responde: “si”, “quien era la figura oscura?”, “solo oscuridad”, “porque me guió hasta la muerte?”, “ella se queda con lo que tu pierdes”, “yo nunca tuve nada nunca tuve algo que perder…”, tras un breve silencio la voz le responde con tono amoroso: “te equivocas pequeña, se quedó con tus sueños, con mil caricias de amor que no tocaron tus mejillas, con miradas de orgullo de aquellos que aún te aman, con la sonrisa perfecta de los hijos que ya no tendrás, con los frutos de la tierra que no sembraste, se quedó con tu vida, y eso pequeña es quedarse con mucho”.

En su mente comenzaron a venir recuerdos, de su niñez y adolescencia, y una gran angustia inundó su pecho, no por ella, ni por lo que perdió, sino por sus amigas, si pudiera avisarles. Pero ya era tarde…
 

Ser.


sábado, 14 de mayo de 2011

La Perilla


Aníbal es un hombre simple, como podría ser cualquier hombre, vive en una ciudad modesta, de poco más de doscientos mil habitantes, vive con Estela su esposa, tienen una hija llamada Elizabeth de 14 años. Como todos los días Aníbal sale en su auto muy temprano, trabaja nueve horas en su oficina y vuelve por la tarde, Estela es ama de casa, Elizabeth estudia en un colegio cercano.
Ellos no lo saben pero sus vidas al igual que las vidas de muchos en la cuidad está cerca de terminar, no por devenires del destino, no por la voluntad de un dios caprichoso, sino por las consecuencias simples de sus propios actos.
Consecuencias encadenadas como fichas de dominó puestas en fila, una a una puesta con la delicadeza de un paciente artesano, el primer movimiento es simple, casi inofensivo, diría casi imperceptible, los últimos en cambio son majestuosos, dignos de las más poderosa manifestación de poder que hombre alguno pueda ver.

Día a día las emanaciones de nuestros autos inundan el cielo, los gases que se elevan tétricamente de los campos de basura que nutrimos vorazmente, los bosques que minuto a minuto desaparecen como nuestra conciencia, como langostas voraces vamos devorando las hojas de los shopping dejando una la estela de residuos no reciclables, con la simpleza que derrochamos el agua se mueven las primeras piezas del gran dominó.
Nuestros jueces nos perdonan cuando dañamos sin conciencia de nuestros actos, pero la naturaleza es un juez más implacable, ni la estupidez ni la ignorancia es motivo de perdón.

Una madrugada de otoño la tierra en las profundidades del mar se estremece como aturdida por tanta insolencia, y brama lava y roca, sangra fuego en un increíble despliegue de luz y oscuridad. A cientos de quilómetros de allí Aníbal y su familia cenan mientras miran un Reality Show, pronto estarán muertos como tantos otros, una mano que llamaremos despiadada los cubrirá, una gran ola desplazándose con la elegancia y la majestuosidad que solo la naturaleza puede hacerlo limpiará su piel de aquello que la daña.

Los noticieros hablaran de desastre, mostraran imágenes de dolor y tristeza, y por un momento, solo por un momento nos conmoveremos, luego cambiaremos el tremendista noticiero y pondremos el Reality que tanto nos gusta.

Quiere la vida que seguir su curso, pagaran justos por ignorantes, daremos más responsabilidad a los más irresponsables, pero no nos liberaremos de culpa, no ante el gran juez, su veredicto será silencioso, su castigo lo veremos cuando ya sea tarde.

Pero la vida, su plenitud, su belleza y esplendor seguirá siendo, con o sin nosotros.
Y eso está bien, y eso me deja en paz.
Tal vez sea lo único importante.

viernes, 13 de mayo de 2011

Un Sueño Raro


Las luces de los leños jugaban con cálidos reflejos, las sombras dibujaban formas efímeras en la pared.
En la sala todo estaba ordenado, era de noche, había un hogar con leños encendidos.
No era mi casa, pero no me resultaba extraña, me acerco a una mesa, alguien estaba sentado mirando el fuego, levanta la vista y me observa, sus ojos eran extraños solo podía ver su mirada, no podía enfocar su rostro.
“Siempre me fascinó el fuego”, me comenta con tono irónico.
“Supongo que por eso a mí también”, le comento en el mismo tono.
Alcance a divisar un gesto de satisfacción y en un ademan simple me invitó a sentarme.
Me desplazo a la pared lateral y tomo una botella de vino de una pequeña bodega, con la naturalidad que hacemos las cosas en los sueños, tomo un buen vino, recuerdo que era un Malbec cosecha 2004 edición limitada.
Lo sirvo en dos vasos sencillos pero muy finos, él lo sujeta con una mano, lo eleva en gesto de brindis y lo degusta con delicadeza.
Y mientras observa el vaso aún lleno comenta: “Mejor que el de Caná”, y ríe con soltura. “Los milagros son cosa de hombres”, le contesto con algo de nerviosismo.
Pruebo el vino, lo encuentro perfecto, y me asombro el sentir su gusto, “pero si estoy soñando”, murmuré en voz alta, él me mira encoje los hombros y comenta: “que es real amigo, yo nunca lo fui y aquí estoy”, y vuelve a servir los vasos.
Me mira serio y comenta: “tú lo sabes, siempre lo supiste, pero la mayoría siempre gana amigo mío”
Observé un momento los reflejos que jugaban en mi vaso y reflexiono en silencio, es verdad, siempre supe que dios no existía, y aquí estaba él tomando un buen vino con migo.
Él muy sereno continua mirando el fuego, y sin perturbar la quietud del silencio comenta: “yo no soy real, pero mi hijo si lo es, sé que eso te perturba amigo”
Sonreí de manera relajada, saboreamos el segundo vaso de vino, y quedamos en silencio, noto que mi silla es cómoda del tipo reposera con apoya brazos, me reclino disfrutando el momento, él me observa como esperando una respuesta.
En mi mente se agolpaban imágenes y conjeturas, con la velocidad que solo puede contener un sueño, “quien puede ser demasiado real para no ser humano, y demasiado perfecto para serlo”.
Poco a poco las imágenes se fueron dispersando, y sentí en mi nuca la presión de la almohada, a lo lejos los reflejos del fuego se esfumaban, en mi boca todavía quedaba el exquisito sabor del vino, y una frase que se repetía una y otra vez: “porque me buscas entre los muertos”…

martes, 12 de abril de 2011

Como Hojas de Otoño


He tratado de escribir o tal vez solo he querido,
Pero mi alma quien es la que dicta solo guarda silencio.
Busque en el espejo mis ojos, y en ellos pretendí saber que pasaba.
Solo encontré una angustia profunda, como la que se construye solo con el tiempo cuando se es consciente de un gran dolor.
Trate de convencerme de que lo tengo todo, pero las palabras palidecían y caían como hojas secas de otoño.
Algo se estremeció en mí pecho, como si mi alma me observara, y supe que nuevamente me estaba engañando.
Porque pretendemos lo que no es posible obtener. Qué sentido tiene amar a quien no será...
El buen vino sigue teniendo el mismo sabor, la luna sigue tan esplendida como lo era ante su presencia…
La vida se levanta con la fuerza imparable de la mañana, y mi corazón impotente no puede atraparla.

sábado, 1 de enero de 2011

Shss!! Ahora no...


A veces la vida se levanta como mar tempestuoso
A veces el viento del destino nos lleva por caminos desconocidos
Otras como ahora, se presenta como un lago calmo y sereno

Cuando esto pasa mi mente se rinde sin contienda
Los recueros desaparecen como la brisa tras la calma
Hasta de mí me olvido
No hay preguntas, no hay apuro…

Mi cuerpo por su lado disfruta desintegrándose sin pudor
Mi respiración suspira paz
Y surge esa palabra que brota cuando mi alma se siente en casa
Casi sin ser dicha, casi sin ser oída

Gracias…

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domingo, 21 de noviembre de 2010

Simple


Tal vez todo pase por flotar en la curva suave de un acorde

Si lo logras, sentirás el universo en ti
Allí serás plenitud, no hay otra verdad
Porque la verdad siempre espera ser revelada, solo así será
Porque somos su propia auto contemplación
Porque es, nuestra capacidad de sentir, la llave tan preciada
De percibir la belleza, lo sublime, las luces y las sombras

Pero cuidado, si lo logras no intentes explicarlo
Pues ese privilegio es exclusivo del Arte
Porque no somos individuos
De un todo, somos parte
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